
Abril de 2026
Imagine levantarse y no tenga agua, energía o gas para preparar algo a su familia; o que tampoco pueda conectarse al celular o a un computador porque no tiene señal. Estas escenas hacen parte del diario vivir de muchos países de África y América Latina, donde la cobertura y la calidad de los servicios públicos domiciliarios son bajas o incluso no existen.
Por fortuna, en Colombia es distinto. Con las leyes 142 y 143 de 1994 el sector de servicios públicos domiciliarios se transformó profundamente. La participación de empresas públicas y privadas impulsó mejoras sostenidas en cobertura y calidad. Tres décadas después, los avances son innegables, aunque las zonas rurales siguen siendo tema pendiente.
Para Mauricio López, vicepresidente de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones, Andesco, estos servicios tienen un efecto directo en la calidad de vida y el desarrollo del país. No es posible progresar y crecer sin que los ciudadanos cuenten con condiciones mínimas para una vida digna. Una persona saludable tiene mayores condiciones de participar en el mercado laboral, ser económicamente activa y acceder a la infraestructura básica en su entorno.

Cobertura en ascenso
En Colombia el régimen de servicios públicos muestra resultados contundentes, al contar con prestadores listos para seguir consolidando equidad, competitividad y productividad; se ha logrado una consolidación empresarial en todos estos servicios y se cuenta con entidades especializadas para la regulación, vigilancia y control.
Según Andesco, la cobertura nacional en energía eléctrica es del 98,86 %; en gas natural, del 71 %; en acueducto llega a 93 % en áreas urbanas; en alcantarillado se acerca al 79,10 %; y en aseo, del 86,98 %.
En lo que respecta a EPM, estos valores están arriba de la media nacional, que de por sí son buenos. Sin conocer aún los datos oficiales al cierre de 2025, la cobertura de EPM en energía eléctrica es de 99,7 % en Antioquia (75 % en área rural); 98,1 % en acueducto; 96,3 % en alcantarillado; 85,7 % en gas (Antioquia) y 88,9 % (Medellín y Valle de Aburrá); y 99,2 % en aseo (Medellín).

Conectados
En materia de conectividad, indica el vicepresidente de Andesco, Mauricio Lopez, las cifras hablan por sí solas. El sector móvil alcanzó aproximadamente 102 millones de líneas activas, lo que refleja un crecimiento continuo en la conectividad del país. En el primer trimestre de 2025 tuvo más de 49 millones de accesos a internet móvil y 9 millones de 8,9 millones de conexiones fijas, consolidando una fuerte penetración digital. El 65,6 % de los hogares están conectados a Internet, 1,7 millones más que en 2022.
El impacto económico de avanzar en esa dirección es cuantificable: el cierre de la brecha digital podría aumentar el Producto Interno Bruto del país en hasta 1,4 puntos porcentuales hacia 2026, según estimaciones del Banco Mundial.
La energía atrae la inversión
Históricamente, en Colombia, el sector de servicios públicos y TIC ha representado en promedio el 15 % de la inversión extranjera directa total en los últimos 30 años, con picos en 1997 y 2016.
En 2024 esa inversión se redujo al caer 15,24 % frente a 2023, impactada por la desaceleración económica global, el aumento de tasas de interés y las tensiones geopolíticas, factores que han afectado la confianza de los inversionistas. Esto aunado a la narrativa antiempresarial continua del actual gobierno, la incertidumbre económica, política y regulatoria, el incremento de la carga tributaria y las altas tasas de interés que han limitado la inversión en áreas estratégicas. En este contexto, el sector de servicios públicos y TIC ocupó el sexto lugar en atracción de inversión, con 1.191 millones de dólares, 36,23 % menos que en 2023.
Riesgos de apagón
Sin embargo, dice López, “hay riesgos de un apagón técnico porque la demanda de energía supera la oferta y continuamos al borde de un apagón financiero por el crecimiento de las deudas del actual gobierno nacional con las empresas prestadoras, que alcanzan los $9,2 billones, entre los impagos de subsidios y opción tarifaria; la crisis de Air-e en la costa Caribe y el no pago del servicio por cuenta de las entidades territoriales”.

Desde hace tres años, Andesco ha advertido que no se ha producido un racionamiento debido al compromiso con los ciudadanos del país por parte de las empresas prestadoras, sobre todo en los servicios de energía eléctrica y gas natural.

Servicios públicos, calidad de vida
Todos los datos que reflejan la realidad de la prestación de los servicios públicos y TIC son positivos y benefician a los colombianos, con un esquema empresarial público, mixto y privado, complementado en las zonas rurales por comunidades organizadas, donde es necesario - y urgente - cerrar brechas.
Comparando los censos de 1993 y 2018, y la actualización a 2024-2025, hay un avance significativo en las coberturas de servicios esenciales, que han mejorado de forma sustancial en todo el país, superando incluso los promedios de América Latina. Por supuesto hay grandes retos: cerrar la brecha entre lo urbano y lo rural; la apropiación digital y tecnológica; la transición y eficiencia energéticas; la economía circular y la seguridad hídrica.
En definitiva, los resultados son alentadores y resaltan al sector como el gran nivelador social y favorecedor de un bienestar para todos los colombianos y propiciando adecuados niveles de competitividad y productividad.
López concluye que “cualquier modificación normativa debe basarse en construir sobre lo construido, con los ajustes en temas de obsolescencia, tecnológicos y esquemas diferenciales en zonas rurales, entre otros. De lo contrario, si se piensa en un cambio de modelo de gestión puede terminar en situaciones de demérito en la prestación, como ha sucedido en otros sectores, como la salud, por mencionar alguno”.
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